¿En realidad podríamos congelar nuestra juventud?

El año pasado 2015 vi la película “The Age of Adaline”, en español,  “El secreto de Adaline”  y me agrado mucho escuchar nuevamente una información que había recibido apenas unos días atrás acerca del envejecimiento de nuestro cuerpo. Esta historia es de una mujer que nunca envejecía debido a un accidente que sufrió y algo sucedió en su cuerpo que se mantuvo joven por varias décadas. Aquí fue cuando escuche de nuevo acerca de los telómeros. La primera vez que escuche de ellos fue en un Reto de Meditación por 21 días de Deepak Chopra médico hindú,  cuyo título era  SALUD PERFECTA. El pensamiento central era “Yo creo en mi salud perfecta”, y el mantra en sanscrito para recitar era: “Sat Chit Ananda”, que significa: “ Yo soy existencia, consciencia, dicha” donde se hacía mención de nuestro poder de sanación. Coincidencias?  Sincronicidad? Me puse a investigar y leer un poco y una vez más me  asombré y aprecié la maravilla de nuestro cuerpo físico. En mis sencillas palabras de  maestra preescolar y terapeuta holística, lejos de ser científicas me atrevo a explicar de qué se trata. Ofrezco disculpas por algún error en el uso inadecuado de las palabras.

Tenemos células y dentro de cada invisible célula a los ojos humanos están los cromosomas que portan los genes, y los genes son un compuesto de ADN. Los genes son laboriosos codificadores de información. “Las células están programadas para un determinado número de rondas divisionales”.

Los telómeros son los extremos de los cromosomas, que son “secuencias altamente repetitivas” de ADN, son las cubiertas protectoras para proteger el ADN. Los telómeros, han sido comparados con los protectores de plástico que vemos a los extremos de los cordones de zapato para evitar que se deshilachen. Así mismo, los telómeros son las puntas que protegen los cromosomas.

Debido al mecanismo de replicación del ADN de las células, cada vez que estas se dividen, los   telómeros de los cromosomas se acortan; se van como deshilachando. Cuando llegan a su longitud mínima, se desencadena un mecanismo en el cual las células ya no regeneran los tejidos produciéndose así su  envejecimiento, que a su vez conlleva  al envejecimiento de todo el organismo.

Buscando un poquito de historia, en los años treinta los científicos americanos Hermann Joseph Muller, (Premio Nobel de 1946) y Barbara McClintock, (Premio Nobel de 1983)  descubrieron los telómeros, a los que llamaron  “pequeños tapones” en los extremos  de los cromosomas suponiendo que realizaban una función de protección, aunque poco se había descubierto en realidad acerca de  su total funcionamiento. Y como nuestro maravilloso cuerpo tiene todo, también tiene el antídoto. Carol Greider, americana, Elizabeth Blackburn, australiana  y Jack W. Szostak canadiense, recibieron el premio nobel conjuntamente de “Fisiología o Medicina” en el 2009 por el descubrimiento de  una enzima que designaron como telomerasa que se extiende sobre el ADN de los telómeros y que contribuye en el proceso inverso de alargar los mismos. La telomerasa trabaja en la  regeneración de los telómeros manteniendo y sosteniendo la “capacidad replicativa de las células”. Se dice que el largo de las hebras de esa punta de cordón; los telómeros son el “Reloj Biológico” del organismo.

Diversos estudios científicos aseguran que además de otros factores también involucrados, el desgaste y tamaño de los telómeros tiene que ver con el envejecimiento del cuerpo y con las enfermedades relacionadas con la edad. 

      

Ahora bien vamos a hablar de nuestra intervención, actuación, acción dentro de nuestro propio proceso de sanación.

“Cuando vivimos optimistas encarnando el positivismo” enviamos a nuestro cuerpo mensajes cruciales que mantienen nuestra salud. Con nuestros pensamientos, sentimientos y palabras influenciamos de forma inconsciente a cada una de nuestras células, afectando por ende a todo nuestro organismo.  Con cada una de nuestras acciones el cerebro envía una señal a todas las células que llevan información para el bienestar o la enfermedad.

¿Qué tal si caminamos entonces conscientes? ¿Con intención e intensión para fomentar y prolongar nuestra salud?  

Es importante que nos involucremos en un dialogo interior positivo inquebrantable, promoviendo y manteniendo nuestra salud,  esta es nuestra propia naturaleza, nuestra capacidad innata de vivir  manteniendo la fuerza interna con la que hemos sido bendecidos y gratificados por la naturaleza. Existen hoy en día a nuestra disposición y alcance muchas herramientas para trabajar en favor de nuestro propio bienestar.

Tenemos el poder de visualización. Esta poderosa técnica es una de las herramientas que se usa con la intención de impactar nuestro subconsciente con aquellas cosas que deseamos se manifiesten. Consiste en crear imágenes mentales que sean tan pero tan reales, que conlleven a sensaciones, emociones y sentimientos vivos de ya estar experimentando ese momento. La maravilla de esta técnica es que nuestro subconsciente no sabe diferenciar, no es capaz de definir entre algo real o algo que imaginamos o visualizamos, y por lo tanto reacciona siempre en favor de su manifestación.

Podemos visualizar lo que queramos lograr en todo sentido. Es como trabajar dibujando y pintando un cuadro pero viviente y real de lo que queremos lograr, con colores brillantes, con movimientos, formas, tamaños reales, en 3D, con música, sensaciones y emociones, con sentimientos de alegría y sobre todo sintiendo Agradecimiento y Certeza de que ya está hecho.

¿Qué tal si practicamos esta técnica con los telómeros?

Entonces si queremos  trabajar en nuestro antienvejecimiento, es decir en que vivamos jóvenes y con energía hasta que nos toque partir,  podemos visualizar a nuestros telómeros rozagantes, completos, bien equipados, fuertes, estables. Para poder visualizarlos con claridad en su forma, sugiero investigar en Google.   

                                                                       

                                                                       Foto sacada de: https://www.tasciences.com/wp-content/uploads/2013/10/TA-

 

La Doctora Michelle Nielsen, canadiense, Doctora en Quiropráctica creo un proceso de 10 pasos para crear la realidad con nuestra mente utilizando la visualización creativa. Su hijo Matisse sufrió daño neurológico causado por su nacimiento prematuro y tuvo una vida muy comprometida hasta los 4 años, tiempo en que ella decidió poner en práctica sus conocimientos logrando la recuperación y sanación total de él. En los cursos que imparte sobre Creación de la Realidad, ofrece formación a “futuros Maestros Manifestadores”.

Deepak Chopra nos dice que las prácticas de meditación prolongadas de 21 días pueden afectar de forma muy favorable la producción de la enzima telomerasa! Así que tenemos todo para ponernos en práctica!

Conjuntamente con la visualización podemos practicar otras tareas.

 ¿Qué podemos hacer? Pues mucho! Además de comer de forma saludable, ejercitarnos regularmente, tener una actitud optimista y positiva, cuidar nuestros pensamientos, llevar una práctica de meditación regular, también podemos practicar la técnica de la visualización creativa!

A trabajar entonces en nuestra propia sanación con el poder innato que tenemos y que tal vez hasta hoy desconocemos.  

Un abrazo sanador, 

Cathy